lunes, 21 de diciembre de 2015

FC Barcelona, tricampeón del mundo y mejor club del siglo XXI


Para un culé que vivió durante su infancia con un equipo que salvaba la temporada ganando el derby con el Real Madrid o ganando la Copa del Rey, ver como se proclama por tercera vez en una década campeón del mundo de clubes y por quinta vez campeón de Europa es algo increíble. Se agotan los calificativos para definir a un equipo de fútbol construido para ganar practicando un fútbol de alta calidad.
Ayer despachó sin problema a River Plate, uno de los dos o tres clubes más prestigiosos de América. Lo hizo con solvencia, practicando el buen fútbol habitual de las grandes citas. Llegó, vio y venció sin más paliativos. 
Ahora ha surgido el debate sobre si este equipo es mejor que el Cruyff o el de Guardiola. Personalmente me gusta más la idea futbolística de Guardiola, su gestión del balón, su concepto defensivo, su planteamiento ofensivo pero me gustan más los jugadores del equipo de Luis Enrique. 
La historia del fútbol mundial no tiene precedentes en un tridente formado por Messi, Neymar y Luis Suárez. Se puede tirar muchos años para encontrar un Puskas, Kopa y DiStéfano pero creo que a nivel de clubes no hay nada comparable.
Disfrutamos de un fútbol elegante, con grandes jugadores y con un entrenador que ha sabido dejar fluir las calidades individuales gestionando los egos del vestuario. Honestamente pienso que Luis Enrique es un entrenador minusvalorado, quizás por su aversión a los medios de comunicación. 
Yo defendí su contratación porque conocía como nadie al club y porque la masa social culé le tenía como uno de sus emblemas más reconocidos. Ahora el tiempo da la razón en apostar por un entrenador de la casa por encima de otros que arrastran un buen nombre pero que no sienten los colores como lo hace Luis Enrique.
La temporada larga, está claro. Hay que recordar que el Real Madrid, el año pasado hizo lo mismo. Batió el récord mundial de partidos ganados y se proclamó campeón del Mundial de Clubes. Después cayó en picado hasta perder la Liga y la Champions. Es un buen referente para saber que hay que trabajar todavía mucho para intentar acabar la temporada con más títulos.
De momento lleva cinco en la mochila. Solamente cedió el título de Supercopa ante el Athletic de Bilbao a inicios de temporada. Eso habla del poderío de un equipo que, recuerdo, se le ha impedido fichar durante una temporada por la sanción de la FIFA.
En ese contexto ha crecido este equipo de fútbol que tiene a Iniesta como gran capitán. La memoria es frágil y ya pocos se acuerdan de Pujol, Xavi, Víctor Valdés y tantos otros que contribuyeron a que esta leyenda naciera. En la memoria colectiva de todo culé están estos nombres junto con otros que han convertido al Barça en el mejor club del siglo XXI.
Enorgullece haber ganado estos títulos en una Liga donde juega el Atlético de Madrid, un equipo como la copa de un pino dirigido por un excepcional entrenador y también el Real Madrid que, con su presión y su nivel competitivo, ha servido como catapulta para mejorar cada día.
Disfrutemos de esto porque, como decía, yo viví casi veinte años ganando una Liga y un par de Copas del Rey. ¡¡¡Visça el Barça!!!

lunes, 30 de noviembre de 2015

Adiós a la temporada más aburrida de la Fórmula 1

Alonso: Hace falta más sentido común en la F1
Punto y final a la temporada más sosa, más aburrida, más mediocre de la historia reciente de la Fórmula 1. Todos menos el equipo Mercedes y Hamilton, que es campeón del mundo por tercera vez no pueden calificar esta temporada más que como un monólogo de poles, vueltas rápidas y grandes premios para la firma alemana. Eso sí, con la excepción de Ferrari, que al menos ha vuelto a ganar grandes premios una temporada después de que Fernando Alonso abandonara la escudería en teoría para ir al nuevo proyecto ganador de McLaren.
Para España la temporada fue sencillamente lamentable con un Alonso desconocido, desorientado, desmotivado y un Carlos Sainz que ha salvado la cara, aunque por debajo de su compañero de equipo. Ante este panorama las esperanzas para la próxima temporada son escasas. Todos sabemos que reducir más de un segundo en el invierno es casi imposible, salvo que medie un milagro en el motor Honda, algo altamente improbable. 
Estos días se especula con que Fernando se tome un año sabático. Pienso que Alonso probará el coche en febrero y si ve que la evolución ha sido mediocre decidirá parar un año o quizás para siempre. Es raro que alguien que se retire vuelva en la cumbre, Tan solo recuerdo el caso de Alain Prost. Se fue cansado de Ferrari y volvió para ser campeón con Williams. Tendría que hilar muy fino para volver en 2017 con garantías de éxito.
Sigo pensando que Alonso podía haber sido el mejor piloto de la historia de la Fórmula 1 pero sus malas elecciones, muy condicionadas por suculentos contratos, han sepultado su presente y su futuro. En su día le ofrecieron liderar el proyecto de Red Bull, circunstancia que descartó por Ferrari, algo muy entendible pero que resultó negativo para su carrera. Mientras Vettel se proclamaba cuatro veces campeón del mundo, él lo sufría desesperado en el garaje de Ferrari. Después le ofrecieron entrar en Mercedes pero continuó en Ferrari, escudería que abandonó por McLaren, justamente en el momento que iniciaba su recuperación.
Así es la vida y así la hemos sufrido todos los aficionados a la Fórmula 1. Pasaron a mejor vida los fines de semana, las tardes de domingo pegado al televisor vibrando con un deporte tan espectacular. En los últimos tiempos muchos preferían la siesta. Total, cuando despertabas de ella seguía delante Hamilton y a unos segundos de distancia Rosberg, salvo honrosas excepciones.
Para el bien de Alonso y de toda la afición del automovilismo mundial esperemos que este invierno obre el milagro y pueda salir un coche competitivo del garaje de McLaren. En caso contrario dimitiremos de ver un soso y anonido espectáculo que venden como el mejor del mundo del motor.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Marta Domínguez: su vergonzoso dopaje.


He admirado a muy pocas atletas como a Marta Domínguez. Me parecía una mujer honesta, trabajadora, profesional, todo un ejemplo a seguir. Me emocionaba su forma de correr. Seguí su trayectoria por cada campeonato en el que deseaba que fuera medalla de oro. Me alegré muchísimo por su oro en los Mundiales de 2009 y me entristeció mucho su caída en la valla en los Juegos Olímpicos de Pekín. La admiraba mucho, muchísimo pero ahora siento absoluta vergüenza de haberla tenido entre una de mis atletas favoritas.
La decisión del TAS de suspenderla 3 años por dopaje y desposeerla de las dos medallas más importantes de su palmarés confirma lo que ya he escrito en alguna otra ocasión: es un insulto al atletismo español, una mujer que para más inri era la vicepresidenta de la Federación Española de Atletismo, con el amparo de José María Odriozola, un hombre que debería haber dimitido ya a estas alturas de la noche.
Marta Domínguez ha hecho muchísimo daño a nuestro deporte. Se dopó como otras tantas atletas que quisieron conseguir por medios ilegales lo que no se atreverían a soñar por medios legales pero lo más grave es que utilizó a las instituciones deportivas españolas para salvar la cara. Se parapetó en su condición de senadora del Partido Popular para alegar que sufría una campaña de desprestigio político y, desde ese puesto, presionó a la Federación Española y al Consejo Superior de Deportes para que dieran la cara por ella. 
Ayer mismo dimitió como miembro de la lista del PP al Congreso de los Diputados por Madrid, se supone que para no manchar la imagen de su partido. Ver para creer de una persona que había sido una activista en la lucha contra el dopaje.
Se libró de la Operación Puerto, cuando estaba claro que se dopaba hasta las cejas. En España la justicia funciona así pero en el TAS sus maniobras no han servido de nada. Ahora es una apestada en todos los ámbitos del deporte español. La contestación de sus antiguos compañeros en las redes sociales han sido clarificantes: desprecian su actitud y condenan su práctica. Eran compañeros suyos, que la admiraban tanto como yo.
Me da muchísima pena su situación porque lo peor de los delitos es que no sean reconocidos por aquellos que los cometen. Seguro que sigue pensando que todo ha sido una campaña de desprestigio contra su persona. Así es la vida pero para mi y para muchos amantes del atletismo ha sido un día muy triste, demasiado triste como para celebrar que, al menos, se ha descubierto a un tramposo más.  

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Muere Jonah Lomu, una leyenda del rugby mundial. DEP


Parece increíble que uno de los jugadores de rugby más poderosos por técnica y juego de la historia haya muerto con 40 años, tras padecer una larga enfermedad que le retaría hace casi una década de los terrenos de juego.
Ha sido una lucha sin cuartel que ha perdido el jugador de rugby que más me ha impactado en la historia más reciente. Era un hombre de casi 2 metros de alto, pesaba 120 kilos y era capaz de correr los 100 metros lisos en 10,8. Con estos datos sobra añadir cualquier comentario acerca de su potencialidad como jugador. Ha pasado a la historia del rugby por muchos aspectos: por ser el que más ensayos ha conseguido en un Mundial (8 concretamente en el Mundial de 1999), por ser el más ensayos ha conseguido en una semifinal (4 frente a Inglaterra) pero sobre pasará a la memoria colectiva del deporte mundial por haber sido un jugador absolutamente imparable en la mejor selección de rugby de la Historia: los All Blacks de Nueva Zelanda.
Su carrera era imparable, solamente le faltaba proclamarse campeón del Mundo. Pudo hacerlo en la final de Sudáfrica de 1995 pero aquel día, como él mismo declaró, Sudáfrica jugó aquel día con 44 millones de almas que borraron de un plumazo el apartheid con Nelson Mandela en el palco de autoridades.
Lomu, tras el Mundial de 1999, comenzó a padecer una extraña dolencia nefrítica que, a pesar de haber sido tratada con un trasplante incluido, ha acabado con la vida de uno de los símbolos del deporte mundial.
Yo quería darle mi pequeño homenaje porque admiré su carrera profesional y valoraba muchísimo su humildad como persona, como hombre comprometido con los derechos humanos, como embajador de muchos proyectos solidarios. Era un icono del rugby, ese deporte que juegan caballeros. Lomu era un caballero ilustre, un hombre que deja un legado muy importante pero sobre todo una lección de vida: luchar hasta el final por aquello que crees sin importar que, al final del camino, la batalla la tengas perdida. La muerte ha dejado una gran vacío para el deporte. DEP

domingo, 8 de noviembre de 2015

Jorge Lorenzo, tricampeón del mundo con toda justicia


Me alegro mucho, muchísimo por Jorge Lorenzo. Es tricampeón del mundo de MotoGP y eso son palabras mayores. Aclaro, desde el principio, que admiro muchísimo a Rossi, que siempre fui fan de Pedrosa y que, ahora, mi piloto favorito es Márquez.
Tuve la suerte de ver hace más de una década correr a Lorenzo en los circuitos nacionales, cuando comenzaba a despuntar con Dani Pedrosa en el campeonato de España de 125 cc y ya supe que en aquel piloto había madera de campeón por mucho que Pedrosa le ganara casi todas las carreras. Después se desató la guerra entre Pedrosa y Lorenzo cuando Alberto Puig se decantó por Dani y Lorenzo comenzó a ser dirigido por Dani Amatrain. En ese punto siempre quería que ganara Pedrosa, era mejor piloto, más cerebral, más técnico, bastante más humilde. Lorezo cambió el paso cuando dio el paso a MotoGP y se enroló en el equipo de Rossi, en aquella Yamaha invencible que Rossi evolucionó desde cero.
La guerra se desató en Yamaha, se levantaron muros en el mismo garaje para que no se copiaran la telemetría y todo acabó como el rosario de la aurora. La tensión fue tan fuerte que Rossi cometió el mayor error de su vida. Abandonó Yamaha y se fue a Ducati, confiando en que la haría de nuevo campeona del mundo tras el éxito con la marca italiana de Stoner. La apuesta le salió rana y pasó de poder haberse convertido en el mejor piloto de la historia a otro que tenía dificultades para estar entre los cinco primeros de cada carrera.
Rossi era puro talento, pasional, absolutamente brillante pilotando, único evolucionando las motos pero entró en una espiral profesional y personal que le condujo al ostracismo. Después de varias temporadas en las que los títulos fueron para Stoner, Lorenzo y Hayden, Rossi volvió a apostar por Yamaha y en apenas dos temporadas volvió a estar en la élite de MotoGP. Eso habla de su talento, de su grandeza como piloto, que es incuestionable pero el mismo, cuando se pare a pensar un poco, aceptará que se equivocó al final de esta temporada. Tenía el título en el bolsillo pero el exceso de confianza o de prudencia le hizo perder puntos frente a las Honda y frente a Lorenzo. Se buscó enemigos incómodos como Márquez y eso era soportar demasiado lastre. La carretera no engaña y es la misma para todos. No sirve acusar a Márquez o a Pedrosa cuando pilotan por el mismo circuito que tú y dan las mismas vueltas. Sino estás delante de ellos, por lo que sea, lo profesional, lo deportivo es aceptarlo y punto. 
Son pilotos españoles, vale. También en algunos mundiales estuvo por medio Biaggi o Capirosi o Melandri y nadie dijo nada. Lorenzo ha tenido templanza, no ha cometido errores en la temporada, salvo en Muggelo y ha sabido darle a Rossi de su misma medicina: manos de cirujano al volante en momentos de máxima tensión. Es el campeón del mundo justo, justísimo. No lo digo por mi condición de español, que seguro que condiciona mis prejuicios con respecto a este tema, sobre todo lo digo porque Lorenzo ha demostrado ser mejor en los momentos más importantes del campeonato.
Rossi sabe muy bien que su gesto de la penúltima carrera era bandera negra. Me entristece ese final para un grande del motociclismo. Me caía bien, muy bien, admiraba como ninguno su palmarés y confío que sea capaz de volverlo a intentar la próxima temporada que vuelven los neumáticos Michelín al Mundial. Rossi se adapta como nadie ante cambios tan sustanciales y seguro que volverá a estar arriba. Se supone que el invierno servirá para limar asperezas. Mas tensión que hubo entre Pedrosa y Lorenzo es imposible y, sin embargo, hoy Pedrosa felicitó con una abrazo muy sincero a Lorenzo por su triunfo.
Las motos merecen un gesto de Rossi y de Márquez. Que nadie se equivoque. Márquez admira a Rossi y le admira tanto que quiere sobreponerse a su mito, a esos 9 mundiales que el italiano presume con todo orgullo. Márquez quiere ser el mejor de la historia y sabe que lo será si es capaz de pasar por encima del mito de Rossi, que sobrevuela por cada circuito del Mundial. 
Carreras como hoy dignifican este deporte y lo hacen aun más grande. Enhorabuena a Lorenzo y ánimo a Rossi, que el Mundial y todos sus aficionados le necesitamos en plena forma. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Los "All Blacks" de Nueva Zelanda, campeones del Mundial de Rugby


Se terminan los calificativos para intentar definir al que, bajo mi punto de vista, es el mejor equipo de rugby de toda la historia: los "All Blacks" que ayer ganaron por segunda vez consecutiva el Mundial de rugby. Fue en la cuna mundial de este deporte, el estadio de Twickenham y ante Australia, su rival de siempre. 
No había mejor marco ni mejor momento para reivindicar la leyenda de este deporte que en Nueva Zelanda es una auténtica religión. Emociona mucho la cultura de rugby de todo el cono sur, de Australia, de Sudáfrica, de Argentina, de Tonga y, por supuesto, de Nueva Zelanda. 
Sienten y viven el rugby, un deporte que, una vez más, volvió a demostrar que está jugado por caballeros. Fue una final espectacular donde los "All Blacks" no dieron la menor oportunidad a Australia, un rival dignísimo que elevó esta final a una de las mejores de la historia, por juego y por planteamiento táctico.
Una vez más destacó la figura de Dan Carter, el mayor anotador de la historia del rugby pero lo que más sorprende de Nueva Zelanda es el perfecto engranaje de todos los jugadores tanto en defensa como en ataque. Como digo se agotan los calificativos para adjetivizar una máquina perfecta de jugar a este deporte que, por regla general, España menosprecia.
Desgraciadamente el Mundial de Inglaterra ha tenido escasa cobertura y cuando lo ha hecho ha sido para recrearnos con la "Haka" que bailan los jugadores al inicio del partido. Escasa atención para un deporte noble, que representa mejor que ninguno los valores primigenios del deporte: la lucha, la nobleza de su desarrollo, el respeto hacia el rival, 
En Europa nos queda cada año el Seis Naciones, pero nada iguala a un Mundial de rugby como el celebrado estas semanas en Inglaterra. Quizás algún día España participe en uno de ellos, por soñar que no quede. Por el momento disfrutemos de los "All Blacks", el equipo favorito de millones de aficionados, yo incluido. Finales como ayer dignifican toda una tarde de sábado. ¡Que viva el rugby y los "All Blacks"!

lunes, 26 de octubre de 2015

La patada de Rossi

Resultado de imagen de patada rossi
Hay deportistas que con un gesto entierran toda su carrera deportiva. Rossi, hasta el momento, era el mejor piloto de la historia junto a Giacomo de Agostini, otro italiano. A partir de su feo gesto contra Márquez, será uno de los mejores pilotos de la historia pero también uno de los menos elegantes. 
Es indefendible su gesto. No porque yo sea español, ni porque me gustaría que Lorenzo ganase el Mundial, sino porque las imágenes hablan por sí solas. Frenar en una curva para lanzar una patada voladora al piloto que te sigue disputa deportivamente tu puesto como si se tratase de un rodeo americano es absolutamente impresentable. Demuestra dos cosas: una inferioridad deportiva con respecto a Márquez y dos una falta de deportividad impropia de un campeón de la talla de Rossi.
Aún no sabemos si volverá a ser campeón del mundo, pero si lo es éste será inmerecido. En circunstancias normales ayer tendría que haber sido descalificado con bandera negra, como ha sucedido en alguna otra ocasión con bastantes menos argumentos. Es una agresión en toda regla y no merece más debate.
Ahora dice Rossi que medita no presentarse en Valencia a disputar la última carrera. La verdad es que seria una nueva provocación que la afición de Cheste no se merece. En cualquier caso ayer la organización del Mundial sentó un mal precedente: no castigar con la dureza adecuada un comportamiento tan antideportivo.
Recuerden que esto traerá cola. Me viene a la mente los dos mundiales de automovilismo que se jugaron en la primera curva de Suzuka Senna y Prost. Como no hubo sanción ejemplar el primer año, al campeonato siguiente se repitió la misma jugada. Eso por no recordar a Schumacher y sus malas artes con Damon Hill en dos campeonatos diferentes. 
Así es la vida y así el deporte pero nadie, absolutamente nadie podía pensar que la relación Rossi-Márquez, quizás dos de los cuatro pilotos más grandes de la historia podía acabar con una pelea a la salida de un bar. Los grandes campeones, además de serlo, tienen que parecerlo y, ayer, Rossi demostró todo lo contrario. 

viernes, 16 de octubre de 2015

Anna Cruz, campeona de la WNBA


Ganar la WNBA no es nada fácil y menos siendo una jugadora que nació y crecio en el baloncesto español. Este fin de semana Anna Cruz ha ganado su primer anillo de WNBA y se convierte en la segunda española, después de Amaya Valdemoro, que lo consigue. 
Anna es la base suplente de los Minesota Lynx, pero su aportación al equipo ha sido muy importante a lo largo de la temporada. Es una mujer tímida, muy trabajadora, a la que no la gusta demasiado salir en los medios de comunicación. Su gesta es muy importante para nuestro baloncesto que, últimamente, goza de muy buena salud a nivel de clubes y de selección nacional.
Es catalana, tiene 29 años, y su próximo objetivo es conseguir plaza con la Selección para los Juegos Oímpicos de Río de Janeiro, donde volverá a encontrarse a buena parte de sus compañeras norteamericanas en la lucha por las medallas.
Su calidad como jugadora de baloncesto es incuestionable y su aportación al prestigio de nuestro baloncesto indudable. La desgracia es que ha salido en los medios de comunicación este fin de semana y, a buen seguro, se olvidarán de ella el resto del año.
Personalmente me gusta como juega y como lidera la Selección española tras la marcha de Amaya Valdemoro. Esperemos que tengamos suerte y volvamos a verla en lo alto del pódium en Río de Janeiro. Las chicas de nuestro baloncesto se lo merecen y Anna más que nadie

martes, 22 de septiembre de 2015

Javier Gómez Noya, mejor triatleta de la historia


Este fin de semana ha sido glorioso para el deporte español. La ÑBA nos colocaba en el primer plano del baloncesto mundial, acaparaba todos los titulares en periódicos y se nos agotaban los elogios para definir su tricampeonato de Europa. Había poco tiempo para hablar de mas cosas que no fuera el baloncesto pero, mientras todo eso sucedía, un español de nombre Javier Gómez Noya se convertía en el mejor triatleta de la historia y eso son palabras mayores. 
Es el primer triatleta que acapara en su palmarés cinco campeonatos mundiales y tres europeos, además de la plata olímpica de Londres 2012. Es español, no sale en la portada de los periódicos pero es grande, muy grande, tanto que se coloca a la altura, bajo mi punto de vista, de nombres tan relevantes para nuestro deporte como Miguel Induráin o Rafa Nadal.
No es fácil ganar cinco mundiales en un deporte tan sacrificado, con tan pocos recursos económicos y logísticos como los que ha tenido Gómez Noya en los últimos años. Se ha labrado un palmarés a golpe de entrenamiento, con miles de horas de esfuerzo callado, con infinitas sesiones de trabajo alejado de los focos de los medios de comunicación.
Es un ejemplo de profesionalidad, de humildad en el trabajo, que ha luchado por su sueño de ser el mejor triatleta del mundo a pesar de haber tenido que superar mil adversidades. Ahora sueña con ser campeón olímpico en Río de Janeiro. Sería el premio y la guinda final a una carrera deportiva envidiable. Será el gran favorito, sin duda, y esperemos que no falle. El Comité Olímpico Español lo considera un valor seguro de nuestra delegación para llevarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos.
Yo admiro a gente como él, es de esos tipos que luchan por lo que creen y que siguen intentándolo a pesar de los miles de obstáculos en forma de lesiones o la escasez de recursos con respecto a sus mas directos competidores. Además Gómez Noya ha protagonizado una de las historias más bonitas de nuestro deporte. En su día, el Consejo Superior de Deportes le quitó su licencia deportiva, cuando detectaron una anomalía cardiaca que le podía provocar la muerte en el caso de practicar el deporte al más alto nivel. El luchó durante tres años para demostrar al CSD que el diagnóstico era erróneo, que podía competir sin ningún problema. Finalmente le dieron la razón y España ganó a un triatleta que le ha dado tres europeos, cinco mundiales y una medalla de plata olímpica. Muchos se hubieran hundido pero el luchó día a día para que la vida le diera una nueva oportunidad de ser el mejor del mundo. 
Me gustaría muchísimo que fuera campeón olímpico. Fue 4º en Pekín, 2º en Londres y le toca ser 1º en Río. Su ejemplo como triatleta y como persona lo merece. ¡Enhorabuena Javier!

lunes, 21 de septiembre de 2015

La ÑBA emociona como nunca


Qué decir un día después de ser tricampeones de Europa. Por muchas palabras que se digan, por muchos elogios que se apunten, por mil argumentos que se aporten, no serán suficientes para describir el orgullo que se siente teniendo esta selección de baloncesto. Con Pau Gasol, el mejor jugador europeo de la última década con el permiso de Nowitzki, al mando del timón y con una eficaz gestión de los recursos de Sergio Scariolo, nos hemos proclamado por tercera vez campeones de Europa.
Ha sido un campeonato muy intenso, muy emocionante en el que ha ganado la selección que más creyó en sus posibilidad, a pesar de las derrotas ante Serbia e Italia. Creyó y venció las adversidades de no poder contar con Ibaka, Ricky Rubio, Marc Gasol, Juan Carlos Navarro, Calderón y Abrines, seis indiscutibles para la lista de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Eso habla mucho y bien del colectivo, de una serie de hombres que persiguieron el sueño de retomar el título de campeones de Europa en la casa de Francia, la selección más fuerte a priori del campeonato.
Hablaremos un millón de horas de Pau Gasol, Chacho Rodríguez, Llul, Felipe Reyes o Rudy Fernández, recordaremos su década dorada, con tres campeonatos de Europa, uno Mundial y dos platas olímpicas, pero no seremos capaces de dimensionar el logro deportivo de este fin de semana. No todos los días se puede ganar una final de una manera tan brillante, en defensa y ataque,y muy pocos días se puede ver hacer un campeonato tan completo a un jugador de leyenda, Pau Gasol.
Gasol es, bajo mi punto de vista, el jugador español más importante de la historia. Versátil, completo, con visión de juego y unas ganas que para sí la quisieran muchos jugadores jóvenes, Gasol se ha convertido, por derecho propio, en un mito de nuestro deporte.
Desde hace 15 años juega de una manera magistral. Le ha dado igual la ACB que la NBA, la Selección española, que el partido de las estrellas de la NBA. Su seña de identidad es siempre la misma: el compromiso, la profesionalidad. No hay peros en su juego, ni fisuras en su trayectoria deportiva. Ha ganado anillos de la NBA siendo MVP de las finales, por mucho que luego los premios individuales se los llevara Kobe Bryant. 
Estamos ante un jugador único e irrepetible que solamente podrá compararse, probablemente, con la trayectoria de su hermano Marc. Los elogios son infinitos, pero se los merece. Siempre en silencio, sin decir una palabra más alta que otra, ha demostrado elegancia, saber estar, dentro y fuera de la pista.
Reconozco haberme emocionado una vez más con la ÑBA. Ahora sueño con la medalla de oro en Río en una final contra los EEUU de Lebron, Harden, Curry o Durant. Por soñar que no quede, ¿Quién da más?.

martes, 15 de septiembre de 2015

Balance de una gran Vuelta Ciclista a España

Fabio Aru, feliz, en la Cibeles de Madrid.
Tengo especial cariño al ciclismo. Por mil circunstancias me gustan las gestas firmadas por grandes campeones, las grandes etapas de las grandes vueltas, las clásicas de primavera, el Mundial en ruta, el ciclismo en pista. Todo me huele a heroismo, grandeza, ganas de superación. Detesto el dopaje, la gran lacra de este maravilloso deporte pero, a pesar de ello, sigo enganchado al mundo de las bicicletas, quizás porque de pequeño soñé con ser ciclista y correr el Tour de Francia. 
Por todo ello agradezco haber disfrutado de esta gran edición de la Vuelta Ciclista a España que ha consagrado a un gran escalador, Fabio Aru, hasta hace nada gregario de lujo de Nibali, el otro gran ciclista italiano del momento. 
Froome, Nairo Quintana y Valverde, el último pódium del Tour de Francia se presentaron escasos de fuerza pero ilusionados por hacer algo grande en la Vuelta. Pagaron los grandes esfuerzos del Tour, como también lo hizo Purito Rodríguez, un corredor excelente, con bastante mala suerte en las grandes carreras por etapas. 
Independientemente de ello hubo emoción, lucha, competitividad hasta la última etapa, lo que demuestra que el recorrido de la Vuelta era el acertado para generar ilusión por ganar hasta el último día. Fueron etapas inolvidable en alta montaña y otras tantas que fueron configurando la que ha sido la mejor Vuelta de los últimos años. Eso sí, sin ganador español, ya que Alberto Contador, nuestor mejor ciclista dejó pasar de largo esta Vuelta para centrarse exclusivamente en la próximo temporada, la que él mismo confirma que será la de su retirada del ciclismo profesional.
Me hubiese gustado que ganara Purito, un corredor de leyenda al que la mala suerte le ha privado de un Mundial de Ciclismo y de un Giro de Italia cuando casi se cruzaba la línea de meta, pero no me ofende que haya ganado Fabio Aru, un corredor de raza que ya hizo segundo en el último Giro de Italia.
Aru es humilde, esforzado en la carretera, sin un mal gesto hacia el rival, con un sentido competitivo impresionante y con una gran condición física que le ha permitido estar bien las etapas de montaña y también en la crono individual.
La suma final es una victoria en la Vuelta a la vieja usanza que nos ha dejado a todos un gran sabor de boca y la promesa de seguir luchando por nuevos retos que pasan por ganar el Tour de Francia que ya tiene en su palmarés Nibali, su teórico jefe de filas.
Aru me recuerda mucho a Perico Delgado y eso son palabras mayores para el que siempre fue mi ciclista favorito. Al igual que Delgado es un gran escalador, tiene carisma y juventud para poder plantearse en el futuro ganar el Tour de Francia.
Ojalá la edición de 2016 sea tan buena como la de este año. Necesitamos de buen ciclismo para volver a enganchar a una afición que necesita de nuevas gestas, de nuevos ídolos deportivos, al menos tan competitivos como Fabio Aru, la nueva estrella del ciclismo italiano.

lunes, 31 de agosto de 2015

España fracasa en el Mundial de Atletismo de Pekín

Resultado de imagen de miguel angel lopez
Una medalla de oro (Miguel Ángel López en 20 km marcha) y un puesto de finalista (Ruth Beitia en salto de altura) es el escaso balance que puede ofrecer España en el Mundial de atletismo que concluía este fin de semana en Pekín. No hay paliativos ni paños calientes: es un fracaso total, un fiasco en toda regla. Se puede decir que nos faltaba Eusebio Cáceres, posible medallista en salto de longitud, pero fuera de ello, el panorama actual y futuro del atletismo español es desolador.  
Lo reconoce la propia Federación española de atletismo por boca de su director técnico porque decir otra cosa sería tomar el pelo a cualquier aficionado a este maravilloso deporte. España agoniza desde hace más de un lustro y José María Odriozola, el presidente de la federación, sigue sin asumir su responsabilidad. 
Duele mucho ver este horizonte para un país que ha sido cuna de grandísimos atletas y que ha escrito páginas muy bellas de atletismo. La verdad es que no veo mucho más allá de Miguel Ángel López y Eusebio Cáceres, dos jóvenes que ya han sido los mejores del mundo en todas las categorías inferiores hasta llegar a categoría senior. 
Duele sobre todo porque el Mundial de Pekín ha sido emocionante, intenso, con grandes tardes del mejor atletismo. Me sumo a la admiración de Bolt, Mo Farah, Genzebe Dibaba, Ezekiel Kimboi, Ashton Eaton, Fraser-Pryce, Allison Félix y otros tantos grandísimos atletas pero me quedo con tres momentos: la final de 100 metros lisos de Bolt, los 50 km marcha de Jesús Ángel García Bragado y la final de pértiga femenina con la victoria de la cubana Yarisley Silva. Sus lágrimas en la entrega de la medalla de oro y su gesto de solidaridad hacia Kira Grünberg, la pertiguista austriaca parapléjica lesionada cuando entrenaba hace un par de meses demuestran la grandeza de este deporte. 
Yo amo el atletismo, me gusta el afán de superación de los atletas, su capacidad de sufrimiento, su empeño por seguir cumpliendo sus sueños, por esforzados que sean. Odio, con la misma intensidad, el dopaje. Es la gran lacra de este maravilloso deporte. La Federación Internacional de Atletismo tiene la responsabilidad de aclarar los rumores que situán a cientos de atletas, muchos de ellos campeones del mundo y olímpicos, en una lista de dopados en distintas competiciones. Es algo que no puede quedar en nada. Hay que abrir puertas y ventanas y eliminar el dopaje de la práctica deportiva. De este manera cobrará mucho más sentido gestas como la de Jesús Ángel García Bragado, con 45 años en la élite mundial de la marcha. 
He disfrutado del atletismo como nunca, sobre todo porque veo que goza de buena salud de cara a los próximos Juegos Olimpicos de Río. Allí se volverán a escribir bonitas páginas de buen deporte, de esas que quedarán para siempre en la memoria de aquellos que amamos el atletismo. Esperemos que alguna de ella la firmen atletas españoles como en su día protagonizaron Fermín Cacho o Daniel Plaza.

miércoles, 12 de agosto de 2015

Pedro, supercampeón de Europa

Lío con Pedro: el Barça dio tres versiones de su suplencia
Siempre una final es recordada por un gol, por una jugada, por alguna decisión arbitral o por algún jugador. Está claro que la quinta Supercopa de Europa del Barça tiene un nombre: Pedro Rodríguez, un profesional íntegro que pasa por sus peores momentos como azulgrana.
La final fue apasionante, con una intensidad desconocida a estas alturas de temporada, con dos grandísimos equipos que se entregaron al fútbol de ataque y con una estrella que brilla por encima de todas: Leo Messi. No hay ya calificativos para los aficionados culés para definir a este jugador, bajo mi punto de vista el mejor de la historia junto a Pelé. Cada vez está más claro que es el jugador más importante de la historia del Barça, que está firmando una época solo comparable a la que realizó Di Stéfano en el Real Madrid de los cincuenta y que será insustituible por muchas imitaciones que puedan aparecer en los próximos años.
El resultado final de esta Supercopa de Europa es el decimonoveno título internacional del Barça, récord en la historia del fútbol. Atrás quedan el Milán, el Real Madrid y el Boca Juniors, con dieciocho títulos cada uno.
Independientemente de todo esto un nombre quedará inscrito en la memoria colectiva de los culés: Pedro Rodríguez, un hombre trabajador, humilde, con capacidad de trabajo y con unas cualidades impresionates para ser un gran jugador de fútbol. Personalmente siento debilidad por él porque nunca ha dicho una palabra más alta que otra y ha aceptado con humildad el banquillo la pasada temporada. Este año, además, deberá luchar, si es que se queda en el Barça, con Arda Turán y eso son palabras mayores. 
Pedro quiere jugar y eso será muy complicado a partir de enero en el Barça. Es comprensible su deseo de irse a experimentar la grandeza de jugar en Inglaterra al fútbol y por eso ningún culé le reprochará nunca nada. Ha dado mucho al equipo y, si decide irse, se le debe despedir con todos los honores porque se lo merece por su trayectoria deportivas en el Barça.
Ha crecido en La Masía, ha peleado por un sitio con Giluy, Bojan, Neymar y ha acabado jugando porque es difícil encontrar un hombre tan compometido con el estilo de juego del Barça como Pedro. Ha marcado en otra final más y van siete con ésta y ha dejado un recuerdo y un sabor de boca buenísimo entre toda la afición culé. Yo espero que nunca se vaya y, en el caso que decida hacerlo , solo me queda desde aquí mandarle un millón de gracias por haber dado tanto al Barça y desaerle muchísima suerte porque gente como él se lo merece especialmente.

lunes, 13 de julio de 2015

El adiós de Iker Casillas

La Prensa internacional sigue crítica: "Esto sólo lo empeora"
Se ha ido un mito del madridismo, con elegancia, sin decir una palabra más alta que otra, decepcionado, muy decepcionado, con el club que defendió a lo largo de más de 725 partidos y dejando una huella imborrable en el corazón y en la memoria de los madridistas. 
Personalmente le agradezco, hace más de quince años, que me concediera una entrevista para la Cadena SER de Móstoles cuando él era una joven promesa, que acababa de debutar con el primer equipo, y yo un periodista que contaba las cosas que pasaban por el sur de Madrid. Tuvo palabras amables y cercanas y un tono de humildad que ha caracterizado su vida como jugador de fútbol. Debo reconocer que le tengo especial cariño por ese gesto, que nunca he olvidado. Con el paso de los años, fui profesor del instituto Juan Gris de Móstoles, donde Iker pasó su etapa como estudiante de las enseñanzas medias. Años después, sus fotos dedicadas estaban colgadas por medio instituto. Son dos detalles que me hacen tenerle especial cariño a Iker, porque representan dos momentos muy especiales en mi vida como profesor y como periodista.
En consecuencia, he admirado a Iker Casillas como persona y como futbolista. Soy del Barça pero aprecio el buen fútbol y soy el fan más pasional de la Roja, en la que Iker era su eterno capitán, en el Mundial y las dos Eurocopas ganadas. Se merece mi respeto y mi aprecio y me molesta el trato que le ha dado el Real Madrid en su despedida. Sin duda merecía más, por lo menos algo parecido a lo que le ofreció el Barça a Xavi. Reconocimiento público, afecto, en suma.
Está claro que Iker está por encima de todo eso, pero un club señor como el Real Madrid debe guardar mucho más las formas y mimar a sus mitos. Iker es uno de ellos, por mucho que el paso del tiempo haya mermado su capacidad como portero de primer nivel. Los años no pasan de manera gratuita para nadie y es evidente que la portería del Real Madrid demanda tener a uno de los dos o tres mejores porteros del mundo. En este sentido, el adiós de Iker estaba cercano y él lo sabía mejor que nadie. 
Pienso que ha habido muchas más cosas, mucho más juego sucio a lo largo de estos años de lo que trascendió a la prensa. Iker tenía los días contados en la segunda temporada de Mourinho. Su cabeza hubiera rodado en el caso que el entrenador portugués hubiera ganado la Décima, pero no fue así. Curiosamente Iker levantaría ese trofeo, a pesar de no haber tenido un día afortunado en la final frente al Atlético de Madrid.
Bajo mi punto de vista, hacía tiempo que la figura de Iker representaba más un mito, un símbolo, que un jugador de fútbol. Conjugar eso con el fútbol real es lo complicado. Seguir jugando a pesar de no pasar por el mejor momento de tu carrera deportiva es duro, sobre todo cuando parte de la afición no te perdona ni una. 
Tengo muy claro que en el fútbol no hay sitio para el romanticismo, ni para el sentimentalismo. Se vive en el presente. Vales tanto como demostraste el último partido. La memoria es flaca cuando el éxito no acompaña. Iker sabía todo esto y por eso ha buscado un destino mejor para poner fin a su carrera deportiva. Le espera el Oporto, un club histórico, campeón de Europa por última vez con Mourinho como entrenador. Paradojas de la vida. Yo espero que disfrute del final de su carrera deportiva como merece. Parecía buena persona y para él era lo más importante. Ahora su fantasma sobrevolará por la cabeza de Florentino hasta el final de su mandato. Entre tanto, para mucha gente seguirá siendo el eterno capitán, el último gran mito viviente del Real Madrid. ¡¡¡Suerte en tu nueva etapa!!!

sábado, 6 de junio de 2015

El Barça, quinta copa de Europa y mejor equipo del mundo del siglo XXI.


Para alguien como yo que creció como niño en un tiempo donde el Barça tenía problemas para ganar una Liga y en la que se salvaba la temporada ganando al Real Madrid, ver levantar la quinta Copa de Europa es algo increíble. Lo hace después de hacer un nuevo triplete y después de haber pasado una temporada llena de sobresaltos, incluído un amago de destitución de un entrenador que hoy nadie cuestiona.
Para mi todo ratifica al Barça como el club del siglo XXI por encima del Real Madrid y del Bayer Münich. Es una década prodigiosa en la que, de la mano de Xavi, Iniesta y Messi, se han ganado cuatro títulos de campeón de Europa. Eso dimensiona la valía de unos jugadores inolvidables para la historia del fútbol español y mundial.
Messi para la historia del Barça es como Di Stéfano para la del Real Madrid o la de Pelé para el Santos brasileño. Son jugadores que marcan una época, que escriben con letras de oro la historia de un club. Bajo mi punto de vista esta década es la historia de Messi y de su legión de gladiadores: Xavi, Iniesta, Pujol, Víctor Valdés, Busquets y Piqué. A ellos se suman la aportación contemporánea de Neymar o Luis Suárez y la filosofía de Cruyff, el verdadero fundador de una forma de entender el fútbol en el Barça.
Para un culé como yo, ver ganar la Copa de Europa al Barça es lo más grande. La leyenda se construye en Europa, el Olimpo de los dioses es la Champions League y es aquí donde el Barça está forjando su mito. Es una historia reciente primorosa, con 24 títulos oficiales y con un seña de identidad de un fútbol cuidado y elegante, con estilo propio.
Es la guinda del pastel a una despedida emotiva de Xavi y la antesala de nuevos títulos porque en este equipo queda mucho fútbol, sobre todo con un tridente en ataque que marcará una época. Messi, Luis Suárez y Neymar deben dar muchas más alegrías a la historia del club, sencillamente porque no hay nada equiparable en el mundo.
Es un equipo de leyenda, en la que se debe poner en valor la labor de Luis Enrique, un culé de corazón que a media temporada se acostó una noche como entrenador destituido y, lejos de amilanarse, supo levantarse de nuevo para ser campeón de Europa.
Ahora se dirá lo que se quiera pero ha sabido gestionar una plantilla en la que Messi supo interiorizar que debía trabajar en favor del colectivo sino quería morir como individuo. Xavi supo mediar entre técnico y jugador para sumar fuerzas y poder conseguir un triplete para la historia.
Esta noche Luis Enrique no ha querido confirmar su continuidad como entrenador. Tengo la intuición de que va a poner el cargo a disposición del nuevo presidente y, en el caso de seguir, impondrá condiciones para no ver cuestionada su autoridad en el vestuario. 
Yo espero que triunfe la cordura y se continúe con este proyecto deportivo con Luis Enrique en el banquillo y con Messi como capitán en el campo. Será garantia de futuro para seguir sumando muchos más títulos. Ahora relativizamos la figura de Guardiola, con su triplete o la de Johan Cruyff porque se ha demostrado que la inercia ganadora de este Barça está por encima de técnicos y jugadores.
Da igual lo que pase en el futuro. Más que nunca digo: carpe diem. Disfrutemos de este momento porque, como decía al principio, yo viví muchos años en los que eramos felices ganando la Copa del Rey. Nada ni nadie puede amargarnos este momento. ¡¡¡Visca el Barça!!!.

miércoles, 3 de junio de 2015

El ocaso de un dios deportivo

Nadal: Volveré a Roland Garros para ganarlo
Emociona mucho ver el declive, esperemos que no definitivo, de uno de nuestros héroes deportivos: Rafael Nadal. Necesitamos de dioses que iluminen nuestros ratos de ocio, espejos en los que reflejarnos e imaginar a través de ellos las sensaciones de lo que hubiera sido tu vida entregada al deporte. Sentir en carne propia la emoción de ganar grandes torneos de tenis, emocionarte con triunfos que parecen propios, entristecerte o decepcionarte por perder la oportunidad de subir al más alto del pódium son algunas de las sensaciones que pueden trasmitirte personas como Rafa Nadal.
Me gusta Nadal por todos estos pequeños detalles de antihéroe, de persona verdaderamente humilde en la victoria y en la derrota. Como decia María Zambrano alguien es verdaderamente libre cuando no humilla a nadie, cuando no pesa sobre nadie, quien trata a todos con dignidad porque cada individuo representa al conjunto de la humanidad. Ese es Rafael Nadal, humilde, grande en todos los sentidos. Nunca un mal gesto, reconociendo la superioridad del rival, prometiendo esforzarse aun más para superarse a sí mismo.
Lo digo todo esto el día que le han eliminado de Roland Garros, un torneo que ha ganado 9 veces y que ha visto como su gran icono caía frente a un sobresaliente Djokovic, el mejor tenista del momento. Ha sido un partido que pasará a la historia por muchos aspectos, entre ellos por marcar un punto de inflexión casi definitivo en la carrera de Nadal.
Casi es seguro que la próxima semana saldrá del Top ten de la ATP, algo que no sucedía en más de una década pero así es la vida, así de dura, así de cruda. La fama es efímera y la memoria flaca en el mundo del deporte. A mi que me gusta mucho recordar pongo hoy más que nunca en valor la carrera profesional de Rafael Nadal, bajo mi punto de vista nuestro mejor deportista de la historia por toda esta serie de conceptos intangibles apuntados.
Es curioso que veamos su declive el mismo día que los hermanos Gasol recibían el Premio Princesa de Asturias del deporte. Ahora los Gasol están en el cénit de su carrera deportiva, aunque algún dia llegará su ocaso, como el que estamos viviendo de Nadal. 
El deporte necesita de héroes, de dioses que caen y de otros tantos que se encumbran en el monte Olimpo, en aquel donde brillarán con luz propia gente como Nadal. Él ha escrito con letras de oro nuestro deporte. Es justo, en momentos complicados para él, reconocerle todo aquello que hizo por el tenis español. Seguro que se volverá a levantar porque así se comportan aquellos que son imprescindibles. ¡Änimo Rafa!.

domingo, 31 de mayo de 2015

El Barça de balomano, campeón de Europa.

¡El Barça ya es campeón de Europa!
Esta tarde el Barça de balonmano ha ganado su noveno título de campeón de Europa. Lo ha hecho con rotundidad y solvencia frente al Vezprem húngaro, entrenado por el exazulgrana, Antonio Carlos Ortega y liderado por otro exazulgrana mítico, Laszlo Nagy. 
Ha firmado un partido muy completo pese a tener la baja de Rutenka y la de Lazarov, que apenas ha podido jugar media parte por un golpe en los primeros minutos de partido. Ante este panorama tres jugadores han tomado la responsabilidad: Raúl Entrerríos, un central de leyenda, Daniel Saric, el número uno mundial en la porteria y, sobre todo, Nikola Karabatic, bajo mi punto de vista, el mejor jugador de balonmano de la historia.
Karabatic es el líder de la defensa y del ataque blaugrana, es el líder de la selección francesa y reúne todas las características de un jugador perfecto: garra, coraje, disciplina táctica, técniza depurada y sentido de la responsabilidad. Llegó al Barça hace dos años para devolverle el trono europeo y lo ha cumplido antes de retornar a Francia para acabar su carrera deportiva. Ver jugador a Karabatic es como ver jugar a Messi. Es un jugador superior, tocado por la gracia de los dioses. El Barça llorará su pérdida a pesar que para sustituirle viene Momir Ilic, quizás el jugador joven con más talento del mundo. Esta tarde mismo ha sido el auténtico líder de un Vezprem al que la final le ha venido muy grande.
Me encanta el balonmano, es mi deporte de equipo favorito, y me congratula mucho haber podido ver como aficionado los nueve títulos de campeón de Europa del Barça. Desde el primer título, allá por el año 1991, con Vujovic y Lorenzo Rico como líderes del equipo, pasando por las cinco copas de Europa consecutivas de Valero Rivera, con Barrufet, Masip, Urdangarín hasta las tres últimas con Iker Romero, Juanín García o el propio Karabatic. 
Para quienes amen el balonmano poder disfrutar de un equipo como el Barça es un auténtico placer. Es un equipo al que no veo techo porque el club tiene cultura de balonmano, crea un caldo de cultivo para futuros equipos campeones. El mito de los dioses del balonmano cada año se engrandece más con las hazañas del Barça. Nos hacía falta la novena como antesala a la quinta de futbol. ¿Quién puede pedir más para este fin de temporada culé?.

sábado, 30 de mayo de 2015

Barça campeón de Copa del Rey, Messi estratosférico.

El Barça gana la Copa con un Messi estratosférico
El Barça ya tiene su doblete. Campeón de Liga y de Copa del Rey son credenciales suficientes para subir al Olimpo de los dioses a una plantilla y a un entrenador, a los que nadie concedía el menor crédito a inicios de temporada. La final de la Copa del Rey dejará para la memoria dos grandes titulares: la actuación estratosférica, con golazo incluido de Messi y la gran pitada al himno de España, algo que a muchos aficionados culés nos da infinita vergüenza. 
Yo he visto miles de finales en todos los deportes y en muchos países del mundo pero en todas ellas se ha escuchado el himno con respeto. No pedimos que se canten los himnos como en el 6 Naciones de Rugby pero, al menos, que se respete aquello que es común a 46 millones de españoles. Yo soy español, más culé que nadie y pitar al himno de España es menospreciar aquello que a muchísimos culés de Madrid, Extremadura, Andalucía o Melilla nos representa.
Aparte del himno, el resto de la final es para enmarcar. Complicidad entre aficiones, buen fútbol, la consagración, una vez más de un mito del fútbol, intensidad e historia de una final de Copa en el Camp Nou con el Barça como protagonista, algo inédito en los tiempos modernos.
Se agotan los calificativos para definir a Messi, al gol de Messi que parece más de PlayStation que otra cosa. Regatea a seis jugadores como si estuviera jugando contra niños de patio de colegio y coloca un gol a la cepa del palo con precisión de cirujano. Está claro que estamos, bajo mi punto de vista, ante el mejor jugador del mundo y el mejor de la historia, con el permiso de Pelé.
A Messi le acompañaron jugadores como Neymar, al que le sobró la filigrana final, Piqué, excepcional en el centro de la defensa y Busquets, un catedrático tácticamente hablando, siempre en el sitio exacto, auxiliando tanto a la defensa como el ataque.
La final fue la antesala de la finalísima de Champions League frente a la Juventus, para mi el título más importante de la temporada porque es en Europa donde se engrandecen los mitos, donde se conforman las leyendas futbolísticas. Tener 27 o 26 títulos de Copa del Rey no es demasiado importante, pero levantar la quinta Copa de Europa sí lo es. 
Veo al equipo en pleno estado de forma, con sus jugadoress importantes concentrados y enchufados en los partidos y con una sensación de hacer algo muy grande: hacer triplete en el fútbol del siglo XXI. Juventus y Barça luchan por el triplete en una final que promete muchísima emoción.
Me gusta este Barça, me parece serio y creible. Tan sólo le falta la guinda de un pastel de una temporada inolvidable que tiene cita en el tiempo: próximo sábado, Berlin, frente a la Juventus de Turín. 

jueves, 28 de mayo de 2015

El Sevilla, ese equipazo campeón que dirige Emery


Me encanta el Sevilla y me encanta su entrenador, Unai Emery. Su propuesta es clara: jugar al fútbol con intensidad, al ataque, sin medias tintas. Tuve el honor de conocer a Emery cuando era una humilde redactor de la Cadena SER y él jugador del Leganés. Era un hombre con clase y palabra, siempre dispuesto a la llamada de la Cadena SER. Yo sabía que llegaría alto porque era profesional y elegante en las formas. Su propuesta futbolística es la traslación de su personalidad, por eso no es de extrañar que le acompañe el éxito, allá donde vaya. 
Su cuarto triunfo en la Europa League, heredera de la Copa de la UEFA, habla por sí mismo de la temporada que ha firmado el Sevilla. En Liga ha jugado como los ángeles, ha sumado un nuevo título europeo y de premio ha conseguido plaza directa en la Liga de Campeones de la próxima temporada.
Es un equipo muy interesante, con jugadores con muchísima proyección. Me gusta Bacca, el delantero centro colombiano que firmó dos goles en la final, me encanta Alexis Vidal, futuro lateral derecho del Barça, Vitolo y dos jugadores veteranos pero excelentes: Banega y Reyes, un jugador exquisito técnicamente hablando. A los citados se unen Dennis Suárez y Delofeu, dos jugadores cedidos por el Barça que pueden triunfar la próxima temporada en el primer equipo culé.
El sumatorio final es un equipo muy trabajdo tácticamente, con talento en el centro del campo y con un extraordinario gen competitivo. Ganar una Europa League con el presupuesto del Sevilla y hacerlo  por segunda vez de forma consecutiva es una auténtico milagro futbolístico. 
El secreto es la profesionalidad y el trabajo de una plantilla y de un equipo que merece el reconocimiento general de todos los aficionados al fútbol. Que vayan aprendiendo otros clubes que gastan ingentes cantidades en renovar sus plantillas de forma irracional y alocada.
Son 4 títulos europeos que le convierte en el club más laureado en esta competición por encima de Juventus de Turín, Liverpool e Inter de Milán, que suman 3 títulos. Ahí queda eso. Desde aquí me gustaría dar la enhorabuena a todos los sevillistas y, especialmente, a Unai Emery, un hombre que plantea el fútbol como vive, de manera pasional y elegante. Y el próximo año más y mejor...en la Champions League.

martes, 26 de mayo de 2015

Exhibición de Contador en el Giro de Italia


Los amantes al buen ciclismo estamos disfrutando como nunca del buen ciclismo que viene del Giro de Italia. Es ciclismo del bueno, del que habla de épica, de lucha a muerte en cada puerto, de superación ante la adversidad de las caídas, de las inclemencias del tiempo. Esta lucha dignifica al ciclismo y lo aleja del dopaje, el verdadero cáncer de este maravilloso deporte. 
Personalmente odio a todos los deportistas tramposos, les considero una lacra para el deporte profesional pero también pienso que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad. Para muchos amantes del ciclismo, Alberto Contador se está mereciendo el crédito después de sus dos años de suspensión por haber tomado clemboterol en la edición del Tour de Francia del año 2010.
Fue muy duro que le quitaran de su palmarés el Tour de Francia de 2010 y el Giro de Italia del año 2011. Dos carreras grandes no las gana cualquiera como para perderlas por una decisión administrativa. Está claro que aquello que no mata te enseña a ser más fuerte y Contador se ha forjado un plus de esfuerzo y sufrimiento sobre la bici en aquellos largos meses en los que entrenó para volver a lavar su honor. 
El Giro de Italia de esta edición es, sencillamente, épico. Etapas con un sabor a viejo ciclismo, del que engancha a la afición en las que destacan por encima de todos dos españoles: Mikel Landa y Alberto Contador, además de Beñat Intxausti, ganador de una etapa. La guinda del pastel ha sido la subida de hoy al Mortirolo, en el que Contador ha dejado para los anales del ciclismo una de las lecciones más bonitas de los últimos tiempos. 
Contador ha sentenciado el Giro de Italia dejando al ídolo local, Fabio Aru a casi cinco minutos. A su lado, el ganador de la etapa, Mikel Landa, un corredor a tener muy en cuenta para las grandes vueltas por etapas. 
Me alegro por Contador, ganador de dos Tour de Francia, 3 Vueltas a España y previsible dos Giros de Italia. 7 grandes vueltas por etapas, a la altura de Induráin, Hinault, Coppi o Anquetil, nada menos. Por encima tan sólo Eddy Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos. Contador es muy grande. Le quitaron dos grandes, lo que le dejaría en el segundo escalón tras Merckx. Eso son palabras mayores.
Yo espero que no se retire al final de esta temporada. Creo que puede ganar este Tour de Francia y seguir, al menos, una temporada más. Por el momento nos está dejando una maravillosa lección de vida y de ciclismo, confirmando aquella máxima de Michael Jordan "mi éxito se basa en todas aquellas veces en las que me supe levantar tras cada derrota". 

jueves, 21 de mayo de 2015

Adiós Xavi, siempre en el corazón

Los números de Xavi en el Barça, temporada a temporada
 Un jugador que ha vestido 764 partidos la camiseta del Barça y ha ganado 23 títulos, entre ellos 8 ligas, 3 copas de Europa, dos mundialitos de clubes, además de ser campeón del mundo y de Europa a nivel de selección, no merece más comentario que un infinito apluaso de agradecimiento por los servicios prestados. Punto.
Ha sido el gran capitán del Barça y de la Roja, en el mejor periodo deportivo de ambas. Además deja una trayectoria humana de concordia, humildad  y rivalidad sana lo que mereció su premio, junto a Iker Casillas, del Premio Príncipe de Asturias del deporte. Los elogios son infinitos y los reproches muy escasos hacia quien ha sido un culé de corazón y de cabeza, un jugador que rechazó ir a otros clubes, aun ganando más dinero, por no tener que enfrentarse al club de sus amores.
Eso habla mucho y bien de Xavi. Ahora se va a Qatar, firmando el último contrato profesional de su vida y con la mirada puesta a su formación como futuro entrenador del Barça. En este sentido su adiós es más bien un hasta luego. Se va en su mejor momento y con todos los honores y reconocimientos de la afición culé, sin escuchar ni un solo silbido, sin recibir un mal gesto ni por parte de compañeros ni tampoco de su entrenador.
Cuando alguien deja su profesión de esta manera es que detrás ha habido una labor de muchos años de esfuerzo callado, de profesionalidad, de no rendirse ante ninguna adversidad, ni siquiera cuando tuvo la peor lesión que pueda tener un futbolista, la famosa "triada". Llega el momento del adiós y, por mi parte, le  digo: gracias por haber dado tanto por el Barça y por la Selección española de fútbol. 
Bajo mi punto de vista es un jugador, como dijo Iniesta, irrepetible porque muy pocos han conjugado de una manera tan perfecta su gran visión de juego, con su capacidad para ordenar a todos sus compañeros en el campo, como si de una partida de ajedrez se tratase, además de ser un estilete ofensivo de primer nivel.
Le deseo muchísima suerte, a pesar de dejar el centro del campo y el vestuario culé huérfano, en un vacío que será imposible de llenar por otro jugador. Da lástima que Xavi se vaya y sus dos sucesores naturales, Cesc y Thiago hayan emigrado a otros clubes. Ellos no pudieron con su mito. Esperemos que su espíritu sea la luz que ilumine al Barça la siguiente temporada. Gracias Xavi, en el corazón siempre.

domingo, 17 de mayo de 2015

El Real Madrid, 20 años después, merecido campeón de Europa de baloncesto


No soy sospechoso de esto: siempre he defendido a Pablo Laso, siempre. Hace una propuesta de baloncesto atractiva, abierta al espectáculo, explotando las virtudes de cada uno de sus jugadores. Me parece un técnico tácticamente bueno pero excelente como gestor de vestuario. Ha sido campeón de Europa con un equipo veterano y experimentado, la temporada que se fue Mirotic, bajo mi punto de vista el mejor jugador joven de Europa, como está demostrando en la NBA.
Hoy el Real Madrid saldó muchas cuentas pendientes, especialmente con el Olympiacios y con Spanoulis, hoy en la final un base absolutamente vulgar, muy lejano al que conocíamos de sus mejores tardes. Se sacó la espina de la final del año pasado, en la que el Real Madrid perdió por accidente, después de desperdiciar 20 puntos de ventaja.
Perdió la final el Olympiacos, un equipo absolutamente competitivo, trabajador, tácticamente sobresaliente pero con una propuesta baloncestística lamentable: partidos de 60 puntos, defensas cerradas y juego al límite del reglamento.
Hoy el Real Madrid se sobrepuso a sus viejos fantasmas con el brillo de lo mejor de la selección española que tantas alegrías nos ha dado en la última década: Llul, Chacho Rodríguez, Rudy Fernández y Felipe Reyes son piezas esenciales de la Roja de basket. A ello se suma un jugador veterano y estratosférico: el Chapu Nocioni, un argentino que brilló en la NBA antes de retornar a Europa para dejarnos lo mejor de su baloncesto.
Se supone que el equipo necesitará un refuerzo en algunos puestos, especialmente en el poste alto, pero seguro que dará nuevas alegrías a la afición blanca. No dejar de ser una paradoja que hayan sido campeones de Europa el mismo día que el Barça ganaba el título de Liga de fútbol. Al menos será un consuelo para muchos madridistas enfadados con el rendimiento de la sección de fútbol.
No es el mejor Real Madrid de baloncesto de la historia pero se merecían el título como ningún otro equipo de la historia del club. Bien por Pablo Laso, ese técnico que el pasado verano apareció en la prensa como destituido como entrenador. Así es la vida y así el basket.

El Barça, justo campeón de Liga

¡Grandes campeones!
El Barça ya tiene en sus vitrinas su vigesimotercer título de Liga. Hace justicia a una temporada llena de sobresaltos, en la que apenas hace cuatro meses una mañana Messi no se presentó a entrenar, el entrenador tenía los dos pies fuera del club y el director general deportivo era cesado de malas maneras. Todo sucedió después del partido de Anoeta, donde el Barça sufrió su derrota más dura de la temporada.
Ahora se sabe que Messi y Luis Enrique tuvieron una sonada bronca, que todo pareció desbordarse en unas horas locas hasta que el eterno capitán, Xavi Hernández, tomó las riendas del vestuario y firmó un pacto de sangre entre los jugadores y el cuerpo técnico. Lo que siempre digo, que es mi lema favorito en los deportes de equipo: "o vives como colectivo o mueres como individuo". A esa conclusión llegaron Messi, Neymar, Luis Suárez y todo el conjunto de jugadores que vieron como mejor estrategia unir lo mejor de cada uno para reforzar el conjunto. El resultado es un título de Liga arrebatado con toda justicia al actual campeón de Europa, el Real Madrid de Ancelotti, que a mitad de temporada a punto estuvieron de batir el recórd mundial de victorias consecutivas.
Así es el fútbol, ese deporte que nació para hacernos un poco más felices. He disfrutado mucho viendo este equipo, este conjunto de jugadores entrenados por un icono blaugrana del último cuarto de siglo. Luis Enrique siempre ha representado profesionalidad, honestidad y entrega y eso es lo que ha propuesto este año como entrenador.
Además de ello hemos tenido el privilegio de disfrutar de Messi, un jugador que está llamado a ser nombrado de manera unánime, cuando se retire, como el mejor jugador de la historia del fútbol con el permiso de Pelé. Sus datos abruman pero su personalidad en el campo aún más. Es el líder de un equipo estratosférico en el que figuran elementos tan importantes para nuestra memoria colectiva como Iniesta y Xavi, los dos grandes lideres de la Roja que conquistó dos eurocopas y un mundial.
Me gusta menos este Barça que el de Cruyff y el de Guardiola pero tiene una virtud: es fléxible, se adapta a las circunstancias del rival y del partido, cultiva la táctica a balón parado y sabe muy bien ejecutar el contragolpe, aspectos que Cruyff y Guardiola apenas trabajaron.
En el momento del éxito todos nos apuntamos al carro. Yo solo espero que sea el primer título del mítico triplete. Terminar la temporada como campeón de Liga, de Copa y de Europa sería sencillamente una utopía conforme arrancó la temporada.
Hemos sufrido pero también hemos disfrutado mucho de este equipo y de estos jugadores. Me gustan los que casi a todo el mundo: Messi, Neymar, Luis Suárez, Iniesta o Xavi, pero también jugadores como Mascherano, todo humildad y profesionalidad, Busquets, la materia gris del Barça o Claudio Bravo, un portero que ha hecho olvidar a Víctor Valdés con soberbias actuaciones. 
Después de todo y ante todo, ¡visça el Barça!. Nos vemos en Berlín, levantando la quinta Copa de Europa...Por soñar que no quede.

martes, 12 de mayo de 2015

El Barça, finalista de la Liga de Campeones

Con el tridente a Berlín
El Barça jugará una nueva final de la Copa de Europa. Bajo mi punto de vista es el equipo más completo de Europa y es favorito ante cualquier rival, incluido el Real Madrid, su previsible rival en la final. Si nos dicen a mitad de temporada que seríamos campeones de Liga y posiblemente de la Copa del Rey y de Europa, ningún culé lo creería. 
Después de una titubeante primera vuelta en la que Luis Enrique estuvo a medio segundo de ser destituído y en la que su director deportivo, Andoni Zubizarreta, fue destituido y convocadas elecciones para este verano, nadie pensaria que jugaríamos la final de la Copa de Europa, eliminando en el camino al campeón de Liga inglesa (Manchester City), al campeón de Liga francesa (PSG) y al campeón alemán (Bayer Münich).
La superioridad en la semifinal ha sido aplastante. El Barça ha eliminado sin despeinarse al Bayer en el partido de vuelta, con la sensación de haber tenido una clemencia con Pep Guardiola, el iniciador del ciclo mágico culé del ultimo lustro. Una vez más, ha quedado claro que el Barça cuenta con EL mejor triplete de delanteros del mundo. En contra de lo temido, Suárez, Messi y Neymar enriquecen su juego con la aportación del compañero, han aunado calidad y pasión, se han conjurado para hacer un Barça más grande. 
El triplete mágico y el resto del equipo ha interiorizado aquella máxima del deporte: "o vives como colectivo o mueres como individuo". Luis Enrique ha sido el equilibrio para conseguir esta fórmula alquímica, Ha conseguido la pax dentro del terreno de juego y ha dejado, tras el encontranazo que tuvo con Messi, que los capitanes piloten la vida del vestuario hacia el horizonte de un nuevo título de campeón de Europa.
Personalmente me gustaba mucho más el Barça de Guardiola porque soy favorable del fútbol total, del toque como seña de identidad, pero reconozco que Luis Enrique ha gestionado el esfuerzo a lo largo de la temporada y ha ofrecido distintas propuestas para ganar partidos, sin cuestionar las esencias más íntimas del Barça que bautizó futbolísticamente Cruyff hace más de veinte años.
Me gustaría una final con el Real Madrid, sinceramente. Ganarla sería el acontecimiento histórico más importante en los más 100 años de historia del club y yo tendría el privilegio de vivirla. Para quien vivió casi 20 años de ostracismo en los grandes títulos, para quien recuerda como ayer la derrota en Sevilla de la Copa de Europa de 1986 y para quien padeció más de una década sin un título de prestigio, poder disfrutar de la cuarta final en apenas 7 años es algo excepcional.
Hay que disfrutar del momento, de ese "carpe diem" que pasa por este final de temporada llena de buenas noticias, de grandes sensaciones. Este Barça merece el reconocimiento unánime de la afición. Luis Enrique ha construido un equipo creíble y fiable, que dignifica la historia del club y la memoria de muchísimos aficionados que sueñan, una vez más, con ser grandes en Europa, en el lugar de la verdad, en ese donde nace la leyenda de un equipo que merece ser, por derecho propio, el nuevo campeón continental. ¡¡¡Visça el Barça!!!.

sábado, 2 de mayo de 2015

Mayweather gana por puntos el combate del siglo de boxeo


Hace muchísimo tiempo que un combate de boxeo no levantaba tantas pasiones como el celebrado esta madrugada en Las Vegas. Se enfrentaba un imbatido en su carrera profesional Floyd Mayweather con el filipino Many Pacquiao por el título mundial de los pesos welter (147 libras), versión Organización Mundial, Consejo Mundial y Asociación Mundial.
La decisión final fue una victoria por puntos, por decisión unánime, de Floyd Mayweather, con lo que unifica todas las coronas del peso welter, a excepción del título de la Federación Internacional de Boxeo. Una decisión injusta, bajo mi punto de vista. Fue un combate disputado en dos grandes fases: la inicial contó con la iniciativa de Pacquiao que encontró combinaciones precisas para ir desgastando a Maywather; la final, cuando a Pacquiao le empezaron a pesar las piernas, fue para Mayweather que terminó mejor el combate, lo que cuenta mucho en las valoraciones de los jueces. 
La estadística oficial habla de más golpes lanzados por Mayweather (435) que por Pacquiao (429) y también de un mayor porcentaje de golpes efectivos (34%) por parte del americano frente al 19 % del filipino. En este estado de cosas venció la inercia final y la gran ascendencia que tiene Mayweather sobre los árbitros en todas las peleas.
Mayweather unifica las coronas del welter y sigue imbatido desde los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, pero este combate era en el campo amateur. Se queda a un solo combate de Rocky Marciano que se retiró con un 49-0 como el único campeón del mundo del peso pesado que no perdió jamás en el campo profesional.
Pacquiao, por su parte, cierra su carrera profesional con un sabor agriculce. Hizo un buen combate, para mi nulo, lo que hubiera obligado a un revancha pero se desfondó en la parte final de la pelea, algo que Mayweather no perdona. Se supone que pondrá punto y final a su carrera porque eso le prometió a su esposa antes de la celebración de esta mítica pelea. Atrás deja una carrera deportiva inmaculada, escrita con letras de oro, siendo campeón en varias categorías y siendo el mejor boxeador de la primera década del siglo XXI junto con Mayweather y Vitaly Kliskcho. 
El resto es pura anécota: los 500 millones de dólares que movió la pelea, los 180 millones de dólares para Mayweather y los 120 para Pacquiao y las escasas posibilidades de repetirse la pelea ya que el púgil norteamericano lo dejó muy clarito en el contrato firmado. Si ganaba no habría revancha, si perdía sí. Así son las cosas en el mundo del boxeo. 
Lo importante de este combate ha sido poner, de nuevo, el boxeo en la primera línea del deporte mundial. Es un deporte señalado por su carácter violento pero quienes le critican no se han parado ni un solo segundo a observar la nobleza del mismo. El boxeo ha sido un deporte maldito pero ha sacado de la marginalidad a miles de jóvenes en muchas partes del mundo que vivían en la marginalidad. El mito del niño pobre que solucionó la vida suya y de su familia desde la humildad y la autosuperación se cumple en el mundo del boxeo.
Me ha gustado esta madrugada recordando viejos tiempos de niño viendo a Tyson, Julio César Chávez, Ray Sugar Leonard, Javier Castillejo y una larguísimo etcétera de grandes deportistas que conforman la memoria colectiva de todos los amantes del boxeo. Mereció la pena el sueño y el madrugón para presenciar el que, sin lugar a dudas, ha sido el combate más importante del siglo XXI.