viernes, 28 de febrero de 2014

Hacienda y el Barça

Foto de portada
Se juega como se vive. Es un máxima del fútbol que se cumple equipo a equipo. Clubes saneados económicamente, con paz en el vestuario y un entrenador coherente, hacen buenas temporadas. Clubes nerviosos por la zozobra del momento económico o deportivo, equipos titubeantes, ciclotímicos.
Éste es el Barça del momento: un presidente dimitido, un escándalo hacendístico de primer nivel, un entrenador que no comulga con el "tiki-taka" culé de los últimos veinte años y sus dos estrellas, Messi y Neymar, más pendientes de su bufete de abogados de lo que pasa en el terreno de juego. Este es la vida del Barça y así se refleja en el campo. Un día ganan a domicilio al líder de la Premier y, al otro, firman el partido más ridículo en años.
Como dicen "si sale con barbas San Antón y sino la Purísima Concepción". Los culés no sabemos a qué atenernos. Igual soñamos con la Copa de Europa como que temblamos hacer el ridículo en la final de la Copa del Rey frente al Real Madrid. Éste es nuestro estado de cosas, con el Ministerio de Hacienda haciendo su trabajo, el juez Ruz el suyo y Rosell huido sin más explicaciones que un cobarde hasta luego.
Hacienda somos todos y todos debemos pagar nuestros impuestos con proporcionalidad, incluidos los clubes de fútbol que se creían que estaban por encima del bien y del mal. Si a ello se une la acción de un socio que, por su cuenta y riesgo, levanta las alfombras y se ve la mierda a kilómetros, el panorama se convierte en desolador.
Soy partidario de abrir las ventanas para que circule aire fresco por los clubes de fútbol, de sus fichajes, de sus traspasos, de las comisiones que se llevan muerto los representantes, de las deudas a la Seguridad Social. Entremos de lleno, sin prejuicios ni distingos, para poder ver lo que se esconde tras las bambalinas.
Yo espero que se depuren todas las responsabilidades civiles y penales, si las hubiera, en el caso Neymar y en el caso Messi y, de paso, que se protocolice para el futuro la contabilidad de los clubes que, salvo cuatro, el resto son sociedad anónimas. Estar bien con Hacienda es de obligado cumplimiento para todos. Que se aceleren esos expedientes que, en otros casos, acumulan montañas de polvo en juzgados de instrucción y delegaciones de Hacienda y pongamos las cartas encima de la mesa.
Cuando eso suceda, en el caso del Barça, volverá la paz institucional que tanto necesita el club. Será el momento de centrarnos en el fútbol, en el deporte, que es lo verdaderamente que nos interesa a la mayoría de aficionados. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

lunes, 17 de febrero de 2014

Renaud Lavillenie destrona a Sergei Bubka como mejor pertiguista de la historia

Una lesión deja a Lavillenie sin Mundiales de pista cubierta
Hay dos o tres marcas mundiales que estaban pendientes de batir desde hace décadas. Quizás el más difícil de batir era el récord mundial de pértiga de Sergei Bubka que dejó el listón sobre 6,15 hace más de veinte años.
Fue en su día un récord sideral e inalcanzable para cualquier humano que no fuera Bubka, el afamado atleta ucraniano cuatro veces campeón del mundo, campeón olímpico, campeón de Europa y poseedor de una veintena de records mundiales en sala y al aire libre.
Fíjense por donde, un francés muy menudo que mide 1,76 de altura y pesa 70 kilos, este fin de semana era el encargado de batir en la propia ciudad natal de Bubka el récord más prohibitivo del atletismo contemporáneo. Ahora el listón queda en 6,16, una auténtica brutalidad de marca, sobre todo en un tiempo donde la lucha contra el dopaje está más rigurosa que nunca.
Así es la vida. Tuvo que venir un francés, profesional como nadie para arrebatarle a Bubka el título de mejor pertiguista de la historia. Lavillenie es campeón del mundo y olímpico y solo le queda este título para cerrar su marcha triunfal en el salto de pértiga.
En su día cayó el récord de Bob Beamon en longitud, el de 1500 de Sebastian Coe, los 200 metros lisos de Michael Johnson o los 400 metros vallas de Edwing Moses. Quizás éste el gran récord masculino que quedaba por batir en el siglo XXI, además de los 2,45 de Sotomayor en altura, y ha sucedido de la manera más inesperada.
Ahora quedan las plusmarcas femeninas de Florence Griffith en 100 y 200, los 400 de Marita Koch, los 2,09 de Kostadinova, los 800 metros de Katrochilova o los 1500 de Wang Junxia, todas ellas realizadas en un tiempo en el que el dopaje campaba a sus anchas.
Sin lugar a dudas ha sido un buen fin de semana para el atletismo francés. No todos los días se superan marcas de esta naturaleza, Han pasado 20 años y para quien vimos por televisión el anterior récord, la verdad es que el tiempo ha pasado muy rápido. Ya dijo García Márquez que uno empieza a ser viejo cuando cuenta cosas que sucedieron hace más de veinte años...y no digo más.

sábado, 15 de febrero de 2014

Medalla de chocolate


Javier Fernández, durante el programa libre.
Si hay una medalla dolorosa de ganar es la de chocolate, aquella que simbólicamente se llevan aquellos deportistas que acaba cuarto. Cierto que se llevan diploma olímpico pero no es menos cierto que se quedan a un escalón de la gloria del pódium.
Javier Fernández tuvo un error de bulto en la final, penalizado con cuatro puntos, que le costaron el bronce. Tenía una coreografía adecuada, un ejercicio que y le dio el oro en el pasado europeo y las ganas de haber sumado su primera medalla olímpica. Pero falló donde nunca suele hacerlo y le condenó a la cuarta plaza.
No hubo margen ni siquiera para una reclamación porque el error de querer cambiar la ejecución de su ejercicio sobre la marcha fue demasiado cantoso para unos jueces rigurosos como son los que puntúan todas las pruebas técnicas de un programa olímpico.
Era nuestra última esperanza de conseguir medalla en los Juegos Olímpicos de Sochi toda vez que Carolina Ruiz se volvió a caer en la prueba del Supergigante, al igual que lo hizo en descenso. Es un escaso bagaje para una Selección española que partía con posibilidades de dar una alegría a la afición española después de 22 años de sequía.
Queda mucho trabajo por hacer pero el panorama de los deportes de invierno en España es desolador. Sin apenas patrocinio ni becas del COE, nuestros deportistas tienen que buscarse la vida como pueden entrenando en países extranjeros donde hay cultura deportiva de deportes de invierno.
Yo esperaba algo más de Sochi pero como decía Calderón de la Barca, "la vida es sueño y los sueños, sueños son".
 
 

domingo, 9 de febrero de 2014

Comienzan los Juegos Olímpicos de Sochi

Mayer, exultante en el podio
Primer fin de semana de los Juegos Olímpicos de Sochi 2014. En un país como España la celebración de unos Juegos Olímpicos de invierno pasan desapercibidos porque, a lo largo de la historia, apenas hemos logrado dos medallas, ambas de la familia Fernández Ochoa. Sapporo 1972 y Alberville 1992, con el oro de Paco Fernández Ochoa y el bronce de su hermana Blanca Fernández Ochoa quedan demasiado lejos como para haber creado una afición en nuestro país.
El episodio lamentable de Johan Mühlegg en los Juegos de Salt Lake City de 2002, donde fue descalificado por dopaje tras cosechar el oro en 50 km de esquí de fondo no contribuyó, precisamente, a prestigiar los deportes de invierno en España. Pese a todo Jaca ha organizado dos veces su candidatura a ser sede olímpico e, incluso, Barcelona se lo planteó este verano.
De momento los Juegos más caros de toda la historia olímpica han comenzado con la celebración del descenso, el patinaje de velocidad y el patinaje artístico y con toda la polémica recogida por las leyes homófobas rusas.
Me gusta el deporte, independientemente de su formato, por eso también me gustan los Juegos de invierno y si es disfrutando con una medalla de Javier Fernández o de cualquier otro deportista español mejor que mejor. Por el momento hemos disfrutado del descenso y del oro de Maier. Como aperitivo no ha estado nada mal.
 

sábado, 1 de febrero de 2014

Luis Aragonés, el "Sabio de Hortaleza". D.E.P



Hoy se ha ido uno de los tres o cuatro personajes más importantes de nuestro fútbol. Se llamaba Luis Aragonés, apodado "el Sabio de Hortaleza" y contaba con una legión de seguidores, entre los que yo me encuentro. Descanse en paz.
De toda la vida fui de Luis Aragonés porque tengo el recuerdo como culé de aquella Copa del Rey de 1988 tras el motín del Hesperia en el que Luis apoyó a los jugadores frente a Nuñez. El Barça estaba en crisis y Luis nos regaló una Copa. Una Copa importante sí, pero más importante fue la Eurocopa que Luis regaló a nuestro fútbol cuando más lo necesitaba.
De toda la vida nos veníamos de las grandes competiciones en cuartos  hasta que Luis consiguió cambiar esa inercia, llevando a nuestras vitrinas la segunda Eurocopa de nuestra historia. Tuvo la inteligencia de renovar la Selección apartando a Raúl y dándole el relevo con Fernando Torres, Iniesta, Villa y todos los jugadores que nos han llenado de gloria en el último lustro.
El fue el iniciador de una etapa escrita con letras de oro que todavía continúa. Sabe muy mal pensar que el no verá a una España campeona en el Mundial de Brasil pero así de injusta es la vida. Muchos no tenían ni idea del avanzado estado de su enfermedad, por eso la noticia ha sido tan impactante.
Se merece un millón de homenajes de todo el futbol español, del Atlético de Madrid, del Barça y del resto de equipo que entrenó con maestría. Quizás sea el atlético más ilustre de toda su historia por su maestría como jugador, como entrenador, como hombre que sentía los colores de una manera auténtica pasional y auténtica hasta el punto de renunciar a entrenar al Real Madrid. Lo hizo por principios, a pesar de las ofertas que Mendoza o Florentino le hicieron llegar en su día.
Luis era así, un personaje de la cabeza a los pies al que sus jugadores idolatraban por su trato personal, por ser su mejor motivador, su mejor psicólogo. Llamaba a todos de usted, cuando decían los que le trataron que fue una persona humilde y supercordial en las distancias cortas.
Su relación con la prensa fue difícil, pero lo fue porque fue un hombre de gran personalidad que no se casaba con nadie. Entendía el fútbol como la vida. De hecho él era una escuela de vida. Lamento mucho su pérdida porque siempre fui un fanático de su forma de entender el fútbol.
Desgraciadamente no pude conocerle como persona cuando era redactor de la Cadena SER, aunque me contaron algunos que le conocieron que era un auténtico lujo trabajar a su lado. Era muy amigo de sus amigos, colchonero a muerte y, sobre todo, un español que dio a su país el prestigio y la nombradía que muchos no soñaran hacerlo en un millón de años, a pesar de gastarse millones en publicidad de la "Marca España".
El era un español que ejercía como tal y, en su ejercicio, prestigió siempre nuestro fútbol. Ojalá Luis Aragonés pueda ver todos aquellos halagos que muchos le negaron en vida. Este verano, seguro, que disfrutará del Mundial de Brasil con una Selección Nacional que él transformó para colocarla en la cima del fútbol mundial.
Descanse en paz y que su legado no muera nunca. Es el mejor homenaje que podremos hacerle aquellos que sentimos por él admiración personal y profesional. Hoy se ha ido uno de los grandes de nuestro deporte. Se llamaba don Luis Aragonés.