martes, 7 de mayo de 2013

Los tres mosqueteros


Para alguien que creció viendo el duelo entre los estadounidenses Lawson, Rayney y Schwartz es un auténtico lujo contemplar cada gran premio como tres españoles se reparten los tres cajones primeros puestos en cada carrera.
El duelo Pedrosa, Márquez y Lorenzo promete emociones a lo largo de toda la temporada. De sobra es conocida la rivalidad, incluso a nivel de manager, de Pedrosa y Lorenzo. Desde niños fueron rivales en la fórmula Movistar. Después lo trasladaron al mundial de 125cc y al de 250cc para terminar en 500cc y ahora en Moto GP. Para que se saludaran intervino hasta su Majestad, el Rey Don Juan Carlos, lo que habla de una rivalidad dentro y fuera de la pista.
Desde hace dos temporadas se admiran y se respetan, quizás suponiendo que se repartirían los títulos de campeón del mundo de los próximos años. Lo que ninguno de los dos contaba es que venía, con un descaro admirable, Marc Márquez, actual líder de la categoría de Moto GP. Ni corto ni perezoso ha venido para quedarse y no se corta ni un pelo. El choque en la última curva del gran premio de Jérez entre Márquez y Lorenzo habla de un piloto valiente y talentoso que amenaza con batir todos los records de precocidad en la historia del motociclismo.
La suerte es que es español y la suerte que sus rivales son españoles. Han pasado muchos años pero yo recuerdo perfectamente el duelo a inicios de finales de los años ochenta entre estadounidenses. Aprendí a amar el motociclismo viendo esos duelos, también los de Sito Pons con Garriga o los de Ángel Nieto con Jorge Martínez Aspar.
Ahora hay muchos niños que empezarán a amar las motos con nuestros pilotos. Esta es la verdadera grandeza de los duelos que nos esperan. España se merecía algo así y nuestro momento ha llegado.

miércoles, 1 de mayo de 2013

La "operación Puerto": un nuevo escándalo nacional


Malas noticias, pésimas noticias para la candidatura olímpica de Madrid 2020. Ni corto ni perezoso hemos despachado la mayor operación contra el dopaje con unas penas ridículas. Huele todo a absoluta impunidad. Para rematar la fiesta, el tribunal que ha emitido la sentencia ha ordenado la destrucción de todas las muestras de sangre de los supuestos dopados.
Comparar la actuación de las autoridades deportivas norteamericanas con las españolas es absolutamente demoledor. En EEUU ha pasado por prisión Marion Jones, la mejor atleta del siglo XXI y ahora va por el mismo camino el que se presumía el mejor ciclista de la historia: Lance Amstrong.
En España hacemos todo lo contrario. Se buscan todos los resquicios legales para cerrar los casos de dopaje en falso, sin sentencias ejemplificantes. 
El caso Marta Domínguez es algo que clama al cielo y la operación Puerto es la gota que ha colmado el vaso para el prestigio de nuestra presunta lucha contra el dopaje. En estos momentos, estamos en tela de juicio por todos aquellos que sospechan injustamente que la clave de nuestro deporte es una trama de dopaje orquestado y organizado desde las altas instancias deportivas de nuestro país.
Mucho me temo que este caso pueda ser una mala noticia para Madrid 2020. Sería indignante que Madrid no disfrutara de unos Juegos Olímpicos que se merece como nadie por no tomar medidas contundentes con aquellos que han convertido la práctica deportiva en un negocio en el que no le importa ni la salud de los deportistas. 
Nuestra credibilidad ha quedado en evidencia y seeguro que lo pagaremos muy caro.
 

Bavierazo en el Camp Nou

 
No hay peor cosa que recordar los buenos tiempos en la miseria. Muchos culés hemos asistido con resignación estoica a un nuevo baño en nuestro propio estadio del Bayer Münich. Ha sido una eliminatoria que ha dejado en evidencia muchas cosas, la más importante que el F.C Barcelona ha dejado de ser el mejor equipo de Europa. 
Decía García Márquez que uno empieza a ser viejo cuando cuenta cosas que sucedieron hace más de viente años y  justo hace dos décadas recuerdo perfectamente que el Barça tenía un presunto "dream team" con Stoichkov, Koeman, Laudrup, Romario, Guardiola, a priori invencible, que perdió una final de Copa de Europa frente al Milán por 4-0. A partir de ese momento el equipo entró en descomposición, Cruyff fue destituido y costó al menos un lustro en volver a tener una plantilla de garantía.
En momentos como estos ves muy claro la jugada maestra de Guardiola de abandonar el barco cuando veía una vía de agua con difícil reparación. El mejor tiempo de Xavi y Pujol ha pasado y lo que hay en el banquillo no garantiza un relevo de garantía. Creo sinceramente que la renovación de la plantilla debe ser muy profunda. Pensar lo contrario es engañarse como hace un par de décadas. 
Ver humillarse de esta manera al Barça resulta muy doloroso. Es una eliminatoria que ha evidenciado muchísimas cosas. En el fútbol no se vive del pasado, mirar atrás solo es un punto de referencia más o menos glamuroso, pero lo que importa es el futuro. 
Desde este momento hay que tomar decisiones duras y traumáticas. El Bayer Münich ha sido manifiestamente superior, ha tratado al Barça como un títere, ha evidenciado el fin de un ciclo. La duda que tengo es si Vilanova es el entrenador ideal para tomar unas decisiones en la que seguro que estará hipotecado emocionalmente. 
El futuro pasa por la gestión inteligente de la renovación de la plantilla. El papel de Messi en la semifinal deja mucho interrogantes. Desde ya urge un plan para dosificar esfuerzos de un jugador que ha llegado a finales de temporada en una forma irreconocible.
Es una pena haber escrito esta especie de réquiem en un momento en el que nos creíamos invencibles. Toca mucha humildad, muchísima. Y lo malo de todo esto es que estamos a un año del Mundial de fútbol de Brasil 2014 y ya son demasiados internacionales en la cuerda floja: Xavi, Xabi Alonso, Pujol, Torres, Villa, Iker Casillas...¡Dios nos pille confesados!





El Real Madrid y la "Décima" (2ª parte)

 
Pongo por delante que soy culé, pero que, por encima de todo, soy amante del fútbol y en este mundo el Real Madrid ha escrito muchísimas páginas con letras de oro. Partiendo de esas dos premisas, creo que el Real Madrid, en las dos últimas temporadas, ha perdido dos oportunidades únicas para ganar su décima Copa de Europa. Por mucho que se argumente, el Real Madrid le había quedado una camino expedito sin la presencia en la final del F.C Barcelona, su bestia negra en los últimos años.
El año pasado el Bayer Münich no debería haber eliminado nunca al Real Madrid y mucho menos el Borussia este año, un equipo correcto, extraordinariamente disciplinado y talentoso pero que fue inferior al Málaga en cuartos de final.
Huelga pensar en que hubiera hecho el Real Madrid con el Málaga en semifinales. Probablemente le hubiera finiquitado ganando los dos partidos de la eliminatoria y se hubiese plantado en la final con ansias de venganza frente al Bayer Münich.
Nunca debería haber sido eliminado y mucho menos nunca debería haber encajado tres goles en media parte en Alemania. Desgraciadamente ya no podrá volver atrás y desandar los pasos dados, pero, sinceramente, creo que, vista con perspectiva, la etapa de Mourinho ha dejado muchas más luces que sombras.
Convirtió un club de fútbol modélico en las formas y en el discurso en un gimnasio de boxeo donde se lanzaban mensajes incendiarios a árbritos, entrenadores, jugadores, presidentes de la UEFA y de la Federación Española de fútbol. El cénit fue ese dedo en el ojo de Vilanova, ese gesto macarra de patio de colegio que desnaturalizaba cualquier argumento futbolístico.
Ese lema "conmigo o contra mí", ese control marcial del vestuario en el que se ha cuestionado hasta a Iker Casillas, esas purgas a mitad de temporada, ese mangoneo de Jorge Mendes no ha sido el mejor caldo de cultivo para finalizar la temporada.
Xavi Alonso y Arbeloa por un lado, Casillas y Sergio Ramos por el otro, escenifican una fractura imposible, una carga demasiada pesada en momentos de alta tensión competitiva. 
En medio de todo eso, el presidente, Florentino Pérez, tomó partido por el entrenador. Anoche se dieron un afectuoso beso antes de empezar el partido. Quizás fue uno más de los besos de Judas que ha ido dando por todos los clubes por donde ha pasado.
Ahora, si es que se va al Chelsea, dejará el equipo como un erial, hipotecado con jugadores que trajo a golpe de talonario completamente sobrevalorados. Florentino volverá a presentarse a las elecciones, quizás de la mano de un nuevo técnico y nuevos jugadores que difuminen una gestión deportiva mediocre.
Bien es verdad que todo esto lo deberán valorar sus socios y sus aficionados. Y un culé que sencillamente ama el fútbol no es el más indicado para dar lecciones de nada. Tan sólo digo que hubo un tiempo de un club en el que jugaba Alfredo Di Stéfano, que sembró una leyenda que se retroalimenta con cada título que se deja de ganar. Creo, honestamente, que Mourinho ha tenido mimbres para ganar la "Décima" y no lo ha hecho. El resto es debate estéril e inútil.

 

Creer en la utopía

 
Esta noche en el Camp Nou tienen una cita todos aquellos que piensan que es posible una remontada histórica frente al equipo que está en mejor forma de toda Europa. Más que nada es un acto de fe, una apuesta por la utopía, esa por la que se lucha a sabiendas de que su objetivo está lejano, casi imperceptible en el horizonte.
Tan solo se atisba una luz al fondo de un gran túnel de oscuras sombras, una pequeña esperanza de levantar un marcador imposible. Como anoche en el Santiago Bernabéu, la hazaña se antoja improbable, pero es momento de apostar por intentar remontar la eliminatoria o, al menos, hacer un partido digno a la altura del mejor equipo europeo de la década.
Si finalmente no se remonta, algo que se puede dar por seguro, habrá que remover algunos cimientos que se presumían intocables. Será el momento de traer un central de garantías que acompañe a Piqué en las citas importantes y un delantero centro que ponga goles en momentos en los que Messi no puede más. 
Independientemente del marcador final de esta noche, defiendo la idea de una mala planificación de la temporada, de una apuesta clara por decidir la Liga en el mes de noviembre sin mirar más allá de las vacaciones de Navidad. El equipo está muerto, le falta tono físico, brillo, velocidad. Messi, Busquets, Pujol, Mascherano, Villa y así un largo etcétera han llegado fuera de punto al momento clave de la temporada. 
Esto tiene unos responsables que empiezan por el entrenador y acaban en la dirección deportiva. Quizás habría que regular en su esfuerzo a Messi y tratarle de convencer que una buena competencia nunca viene mal a nadie. Neymar quizás sea la solución a estos males.
El F.C Barcelona necesita una renovación desde la base, pero sin hacer locuras como prescindir de Cesc Fábregas, el relevo natural de Xavi que parece que han puesto en el mercado. Un jugador que con 26 años tiene casi 80 partidos internacionales, además de ser campeón del Mundo y dos veces de Europa no puede ser objeto de discusión, quizás sí de ubicación táctica.
El Barça necesita apostar desde ya por Deulofeu, Thiago, Cesc y otros tantos talentos infrautilizados en una temporada a todas luces mal planificada. 
Esta noche, como los viejos románticos, tenemos una cita con la utopía, con la creencia improbable que, una vez más, viviremos una noche inolvidable. El fútbol. como decía Menotti, nació como "una excusa para ser felices". Y este Barça seguro que nos dará de nuevo una excusa para esbozar una sonrisa. Yo apuesto por ello.

martes, 30 de abril de 2013

El Real Madrid y la "Décima".


El Real Madrid se quedó a las puertas de una nueva final de la Copa de Europa. Como era previsible, el marcador del partido de ida ha resultado determinante. Era casi imposible remontar tres goles a un equipo tan bien ordenado, con tanto criterio futbolístico y tanto talento individual y colectivo como el que presenta el Borussia Dortmund. De verdad que lo ha intentado, incluso parecía que se cumpliría el guión de remontar en el último minuto con gol de Cristiano Ronaldo, pero todo se quedó en un sueño que muchos acariciaron por momentos. 
La realidad, la cruda realidad, es muy tozuda y demuestra las deficiencias de un equipo plagado de estrellas pero con graves carencias futbolísticas. La más grave de ellas es, sin lugar a dudas, el papel del entrenador, José Mourinho. Convertido, con el consentimiento explícito del presidente del club, Florentino Pérez, en manager general y entrenador con plenos poderes para hacer y deshacer a su antojo, la verdad es que presenta un corto bagaje. Se puede despedir con una Liga y dos Copas del Rey, escasa aportación para un entrenador fichado a golpe de talonario para conquistar la "Décima". 
Mourinho es un excelente entrenador de fútbol que no ha sabido gestionar adecuadamente su papel dentro del club.  Para él existen amigos y enemigos, es blanco o negro, no ha lugar para matices grises ni para medias tintas. Por eso ha abierto miles de batallas, con la prensa, con los árbitros, dentro del propio vestuario con jugadores de gran peso específico e incluso con parte de la afición a la que siempre ha acusado de fría o poco implicada con el juego del equipo.
Ahora, cada uno deberá asumir sus responsabilidades. El presidente por entregar los destinos del Real Madrid a la figura de José Mourihno, el entrenador por haber firmado una temporada absolutamente mediocre en Liga e insuficiente en Copa de Europa y algunos jugadores que, una vez más, han desaparecido en el momento clave de la temporada.
En un partido digno, con un final apasionante, no apto para cardíacos, sobresale la figura de Sergio Ramos, un jugador enorme que se crece en las citas importantes y se empequeñece la aportación de un Xabi Alonso desconocido y de Cristiano Ronaldo, parece que mermado por la lesión de la última semana.
Por un momento, la magia sobrevoló el Santiago Bernabéu, por un instante se rozó con la yema de los dedos la gloria de la remontada, pero finalmente el Real Madrid se quedó fuera una vez más de una final por culpa de un equipo alemán. 
Ahora toca el momento de reflexionar muy profundamente, toda vez que Mourihno se irá a una lugar donde le quieran más, según sus propias palabras. A buen seguro, después de la final de la Copa del Rey, se abrirá una nueva etapa en el Real Madrid, quizás de la mano de Ancelotti. Para mi desgracia, no veré cumplido mi sueño de ver una final en Wembley entre el Barça y el Real Madrid. La quinta Copa de Europa del F.C Barcelona tendrá que esperar para mejor ocasión. Como decía Calderón de la Barca, "la vida es sueño y los sueños, sueños son" y para algunos, entre los que yo me encuentro, este final de temporada comienza a parecerse a una triste pesadilla.

jueves, 25 de abril de 2013

Sigue la pesadilla en Alemania


Anoche, para el asombro del personal, continuaba la pesadilla en Alemania. El Real Madrid que se veía en la final de Wembley en un estado de eurofia colectiva tras el batacazo del Barça probó la misma medicina.
Un 4-1 es remontable, sí, pero creerlo es más un acto de fe que otra cosa. Es difícil imaginar hacer 3 goles sin recibir ninguno contra un equipo solvente, organizado, en pleno estado de forma que, además, ya en la fase de grupos hizo un partido completo en el Estadio Santiago Bernabéu.
Tras asistir, con mucha resignación a la suerte del otro equipo español en semifinales, toca el análisis y éste es muy crudo para el entrenador, José Mourinho. Es díficil explicar ante la opinión pública como recibes cuatro goles mientras tienes en el banquillo al portero más importante de la historia del Real Madrid y de la Selección española.
Es evidente que Diego López no tuvo ninguna culpa en el resultado final e incluso salvó un par de goles, pero muchas veces en el mundo del deporte cuenta bastante la psicología, la política de gestos, el estado de ánimo. Abrir una trinchera en el vestuario entre los que apoyan a Iker Casilllas y entre los que le niegan el saludo no es el mejor caldo de cultivo para jugarte la vida en Alemania.
El Real Madrid tenía el once de gala a excepción de los dos laterales, Marcelo y Arbeloa. No puede quejarse de las lesiones ni de una temporada cargada cuando entregó la Liga al Barça en el mes de noviembre.
Por el bien del Real Madrid, debe intentar por todos los medios pasar a la final o, al menos, hacer un partido de vuelta presentable. Digo por el bien del Real Madrid porque Mourinho es un grito a voces que se va al Chelsea. Él ha sido el primero en abandonar un barco que diseñó a su gusto desde el puesto de manager general y de entrenador, contando para ello con el apoyo incondicional de su presidente.
La vida pasa rápidamente y lo malo de todo esto, y es lo que a mí me preocupa, es que los jugadores españoles no pasan su mejor estado de forma a un año justo del siguiente Mundial de fútbol. Yo no quiero volver a los tiempos que definió Valdano perfectamente: "el fútbol es un juego donde siempre ganan los alemanes". El Mundial de Brasil se merece una España fuerte, pero las semifinales de la Copa de Europa nos han dejado las "vergüenzas" al aire. Y lo malo es que los alemanes han vuelto, y amenanzan con argumentos futbolísticos con quedarse.